sigriddddd

vacía.

Home ThemeAsk Me♥Submit

lavidadenicol:

Toxicidad.

Hoy al parecer será una noche larga. Entre lágrimas y sollozos trato de encontrar una explicación lógica para todo lo que me ha tocado vivir en el último tiempo. Me siento destruída. Emocionalmente agotada, incluso ajena a mí misma.

No entiendo cómo un motivo tan noble como amar termina destruyendo a las personas. Destruyéndome.

Tampoco entiendo esa poca o nula capacidad que he tenido para alejarme definitivamente de lo que me daña.

Yo sólo quería amar… solo quería compartir mi persona con alguien que sintonizara conmigo. Y quizás fui tan optimista con el asunto que aunque detecté cosas que me dañaban pensé que se podían arreglar o reparar.

Yo creía en mi amor propio, creía que merecía lo mejor, sin embargo, terminé aceptando lo que nadie debería aceptar… a cambio de atención… a cambio de que me digan que me aman, o de llenar alguna carencia que tengo.

Poco a poco fui aceptando como normal que una persona aparentemente encantadora de repente me haga llorar a diario. Debe ser mi culpa. Él me dice que es por mi culpa. Yo lo puedo solucionar.

No entiendo cómo formamos lazos con personas que nos pueden dañar tanto, que nos hacen llorar y de repente todo se soluciona con un te amo, para luego volver a confiar y volver a llorar… como ciclo interminable.


Me cuesta escribir esto. Incluso me siento un poco bloqueada al tratar de sacarlo. Al tratar de reconocer que viví una pesadilla. Al aceptar que me equivoqué tanto… al sincerarme conmigo misma y simplemente ver sin filtro que he cometido un error. Que mi corazón buscando amor cayó en una trampa y no tuvo la voluntad suficiente para salir a tiempo.

Porque quizás aparentemente tengo todo para amarme pero aún no me amo. Porque justamente en el amor me la he pasado aceptando aquello que no merezco. Como a esa persona que un día sin explicación me descartó y lo llamé amor de mi vida, o como ese ex que ante el primer pequeño problema en vez de poner de su parte se cansó de mí y decidió terminar. Es difícil creer que merezco algo mejor si las mismas personas que he elegido para compartir lo más hermoso que tengo me han respondido como si eso no valiera nada. Pero de repente, mágicamente tengo que quererme.


Nunca me había pasado sentir miedo de alguien, nunca me había pasado que me gritaran tan fuerte hasta hacerme llorar de terror. Yo buscaba unos brazos protectores que me trataran con suavidad, y me encontré con las peores palabras que alguien podía haberme dicho en la vida.

No podía ser que con todo lo que había aprendido esta vez me equivocara tanto. Algo bueno tenía que salir de esto, me decía mi lado iluso. Y esa estúpida creencia me mantuvo con una especie de fé en que las cosas pudieran cambiar, o al menos comenzar de nuevo bien. Pude ser tan estúpida, o quizás simplemente humana, que creí en las segundas, terceras, cuartas oportunidades. Luego aprendí que “el amor no lo puede todo”. Que creer y confiar en las personas que ya te dañaron es un error.


Grité muchas veces en silencio. Lloré intentando que nadie me viera. Sentí tanta vergüenza que lo escondí…para todos e incluso para mí. Fingía estar bien. Fingía para mí misma que podía aguantarlo, pero me estaba desmoronando, hiriéndome desde adentro. Pudriéndome. Estaba destruyéndome, quizás no mi corazón, pero sí mi propia voluntad, la fidelidad que me tenía a mí misma, destruyendo mi garra, mi determinación, y todo el respeto por mí misma que supuestamente había cultivado. Al aceptar cosas que no debía fui traicionándome, fui alejándome de lo que creía conocer de mí. Fui apagando mi propia llama. Me aislé del mundo, de mi familia, amigos, incluso me alejé de mi propia vida, porque no comprendía nada.

Había dejado entrar a una persona que sacaba lo peor de mí, que me alejaba de todo lo que espero ser y no era capaz de cerrarle la puerta.

Quizás por soledad, quizás porque esa persona conocía mis debilidades y siempre me convencía de que pertenecía a eso: al llanto, al fango, a ese ciclo putrefacto de dañarnos mutuamente y aceptar lo peor que alguien te puede dar. Fui convirtiéndome en alguien que nunca había sido. No podía decir que era amor, a veces sentía odio y ganas de dañar de vuelta y yo no soy así. Definitivamente era peor de lo que normalmente soy.

Nunca me había sentido con tan poca fuerza propia como en este momento. La pisoteé tanto que ya no la siento. Me traicioné tanto que ya no me creo ni a mí misma. He tratado de salir, he querido ser mejor, y he terminado cayendo en lo mismo. Ya no soy confiable ni creíble. Ya no sé quién soy. Por querer creer en otro dejé de creer en mí. Por buscar amor dejé de amarme.

Y quizás amarse no es tan fácil cuando tus heridas vienen desde que eras niña. Cuando las personas más importantes de tu vida fallan en su tarea de cuidarte y protegerte. Y todo lo que entiendes hoy del amor es lo que entendiste a los 5 años.

Solo quiero abrazar a esa niña y decirle que no está sola. Que no tiene por qué llorar. Que yo estoy para cuidarla. Y sobre todo también decirle que no busque satisfacer desesperadamente en otro la necesidad de ser protegida y amada como la hermosa, tierna, divertida y dulce niña que es. No importa de quién sea la culpa de esto. Creo que llegó la hora de hacerme cargo de mí misma y abrazar con fuerza lo único que tengo: mi vida. Y entregarme día a día todo lo que necesito antes de buscarlo en personas que jamás merecían esa hermosa parte de mí. Tengo que volver a encender mi luz y aferrarme a ella. Encontrar de nuevo mi fuerza. Entender que no soy lo que otros piensen de mí, no soy esas palabras horribles que recibí. Entender que valgo, confiar de nuevo en mí y de esa manera sabré que por fin aprendí a amarme.


Nicol.

mysticaltales:

image

Créditos a quien corresponda

(via fucking-lifexd)

Tumblr Mouse Cursors